Tu me lo dijiste

Tu me lo dijiste un día ¿Me permites decírtelo esta vez? El mundo esta lleno de angustias ¿hay alguien que no lo pueda ver? Todos mueren un día ¿existe alguien sin ese saber? El cielo grita, las nubes lloran, el viento se queja en susurros y nosotros simplemente hacemos ¿lo mismo?

Así que por favor: no recorras las miradas buscando lastima, no te encierres en tus propias palabras.

Mira el cielo

Mira el cielo, ¿ves las estrellas? Muchas de ellas ya están muertas, pero su resplandor es tanto que aun después de tantos años ellas siguen brillando.

Tal vez para que así un día alguien pueda decir a quien quiere y aprecia: “Sal fuera y mira el cielo. Mi cariño por ti es más poderoso que todas las estrellas. Porque a diferencia de ellas, aunque yo muera, mi cariño seguirá encendido, no por unos minutos, ni por miles de años, sino por la eternidad”.

Verle llorar

Existe algo que hace que mi corazón se parta, que me conmueve en gran manera, que inevitablemente me entristece y me hace acceder a peticiones que normalmente rechazaría sin vacilar. Y es el ver llorar a las personas, especialmente si son a las que aprecio o respeto. Simplemente no puedo verles y estar tranquila.

Así es, lágrimas reales y sinceras, que me hacen olvidar el orgullo, que ponen a un lado mi silencio, que me obligan a preguntarme “¿acaso no es feliz?” y que me mueven a acercarme y decir: “¿te molesta si lloro junto a ti?”

Aquel día

Aquella mañana soleada y perfecta. Unas suaves notas musicales podían ser escuchadas. A la vista se encontraba un cajón con veintinueve cartas y tarjetas. Un florero con veinticuatro rosas color salmón y de las cuales se desprendía un dulce perfume que podía sentirse desde cada rincón de la habitación.

Ella cerro sus ojos. Entonces el silencio fue tan profundo que se era capaz de oír el sonido de las primeras lagrimas derramadas tocando el suelo. En aquel momento las olorosas rosas eran las únicas que parecían sentir alegría.

Ese día que ellos no logran olvidar. Y del cual el único recuerdo que les queda son sentimientos, nada más. La esperanza que se mantuvo hasta el suspiro final. Lagrimas que no cedieron si no hasta el “adiós” pronunciar. Esas cartas que aun aguardan con ansias ser contestadas, pero no hay quien escriba. Y un ultimo “hasta luego” que aun espera respuesta, pero no existe quien responda.

…Aunque tal vez mañana todo sea distinto.