Sin despedida

Solo entonces me di cuenta de que bajo esa dulzura había también melancolía. Esos ojos que se hacían pequeños al reír eran capaces de alojar lágrimas. Ella no se merecía guardar tantos secretos. Y al saber tal verdad, lloré, desconsoladamente como una niña cuando por primera vez se ve obligada a enterrar a su mascota. Surgieron en mi las preguntas sin respuesta. “¿Cómo no me entere antes?, ¿por qué nadie me lo dijo?,  Tal vez ella pensó que no les importaba, que a mi no me importaba. ¿Tendré yo la culpa? ¿es que nunca le dije cuanto la apreciaba? Seguramente lo olvide, igual que olvido muchas cosas, así como olvide responder a su mensajes. En realidad  ¿cuantos amigos tiene?, ¿sale con alguien?”. Mi amiga era una desconocida. Los colores de mi mente se volvieron escasos y débilmente me desplome en el sillón. Pensaba que milagrosamente encontraría una solución, que al igual que en las películas un héroe vendría en auxilio. Pero, ya nada se podía hacer. Ella se había ido y yo no tenia el valor para seguirla tan lejos. Mi amiga se había convertido en un dulce reflejo.

Buenas noches

Me senté en el vació

Me acosté sobre el piso

Fui cubierta con granizo

Desperté oliendo a neblina

Alcance a oír los aullidos

Pero quede inmóvil por el frío.

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Parada.

Aquí siempre llueve y en ocasiones a la vez se llora. Aquí es un proceso eterno de querer olvidar y al mismo tiempo de desear borrar. Aquí con anhelo se espera, aunque no siempre llega. Aquí es en donde siempre te voy a recordar.

Reflejos en una oscuridad sin esperanza.

«Nadie debería tener expectativas sobre nadie»

Es lo que dijiste mientras los leds aún producían sombras. Las luces blancas molestan nuestra vista y parece que también los sentimientos.

Te observo y pareces tener miedo. Por la noche hasta los reflejos están inquietos. Ellos esperan en ti, pero apuesto a que no entiendes como alguien puede confiarte algo tan valioso como el tiempo.

Una pequeña niña cae y llora, tú no necesitas sangrar para derramar lagrimas ¿verdad? Justo ahora puedo palpar la tristeza saliendo de tu mirada. Hay tanto que deseo preguntarte, pero, temo abatir esa paciencia.

Si tan solo se escuchara hasta aquí el sonido del mar  y pudiéramos llorar sin temor a ensuciar los trajes nuevos. Pero lo único que escucho es la horrible música de la ciudad.

Por un tiempo tus ecos me parecían patéticos, caminé un poco más y ahora siento tu mismo dolor de cabeza. «Treinta años son suficientes en esta tierra y ni los hermosos atardeceres compensarían el tener que esperar frente a tantos semáforos».

La pequeña niña ha dejado de quejarse, su madre ahora refleja tranquilidad. ¿Cómo nos verán en este instante los demás? ¿pensarán que somos solo dos tontos mudos con cara de preocupación? ¿se reflejara en nuestros rostros el temor al sol? ¿creerían lo que somos si se los contáramos? ¿les contagiaríamos nuestro terror o dirían que solo somos un par de locos sin hogar?.

Pronto será hora de descansar, pero tu no tienes sueño y yo no necesito ni una pesadilla más. Supongo que nos quedaremos aquí, en silencio, bajo los reflejos del cielo, esperando a que el uno sepa del otro esos verdaderos sentimientos, esperando a que la paz de la cual los inocentes escapan venga sobre nosotros, esperando como los seres más pacientes de la galaxia, esperando y tratando de arraigarnos a los recuerdos.

Simplemente esperando a convertirnos en un par de reflejos.

 

 

Lejos de aquí

“¡En cualquier lugar, en cualquier lugar,  siempre que no esté en este mundo!”

 

Aquí dejo un extracto del poema Anywhere Out of the World:

“…Ni una palabra ¿Se habrá muerto mi alma?. Si es así, huyamos a los países que son analogías de la muerte. ¡Ya sé lo que nos conviene, pobre ama mía! Haremos el equipaje y nos iremos a Tornio. O vayamos más lejos aún, hasta el punto extremo del Báltico; o más lejos aún de la vida, si es posible: instalémonos en el polo. Allá el sol solo roza la tierra oblicuamente, y la lentitud de la alternancia del día y de la noche suprime la variedad y aumenta la monotonía, que es ya media nada. Allí podremos tomar largos baños de tinieblas, mientras nos distraen las auroras boreales enviándonos de vez en cuando sus haces color rosa, como reflejos de unos fuegos artificiales del infierno.

Por fin, mi alma estalla y me dice estas sabias palabras: “¡En cualquier lugar, en cualquier lugar,  siempre que no esté en este mundo!”

(Anywhere Out of the World – El spleen de París– Charles Baudelaire)

Eso creí

“No te fijes en mi rostro triste”

Creía que si solo guardaba silencio y escuchaba entonces un día podría encontrar las palabras que él necesitaba oír. Sin embargo, entre más prestaba atención menos era capaz de comprenderle. Pero de alguna manera, por fin empezaba a entenderme a mi misma.

“No tenia planeado hacerlo”